Nombre del autor:Pilar Santoyo

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La psicoterapia online ofrece nuevas formas de acompañar sin perder la mirada​

La psicoterapia online ofrece nuevas formas de acompañar sin perder la mirada Durante mucho tiempo, la idea de “ir al psicólogo” estuvo asociada a un despacho, dossillas y una conversación cara a cara. Esa escena todavía define lo que muchas personasimaginan cuando piensan en terapia. Pero la realidad actual es más amplia. Lapsicoterapia online —también llamada terapia online o terapia psicológica online— hatransformado la manera de acompañar a quienes buscan apoyo emocional o deseantrabajar en sí mismas. No se trata de sustituir lo presencial ni de prometer lo mismo a través de una pantalla.Es una manera diferente de encontrarse: adaptada a los tiempos, a las distancias y a lasnecesidades de quienes, por diversas razones, no pueden o no quieren acudir físicamentea consulta. Confieso que, al principio, tuve mis dudas. La presencia humana, los silencioscompartidos, la respiración del otro… son parte del trabajo terapéutico. Me preguntabasi una pantalla permitiría sostener esa calidad de encuentro. Con el tiempo, laexperiencia me ha demostrado que sí es posible. La terapia online funciona, no porquesea igual, sino porque mantiene lo esencial: la escucha, la comprensión y la posibilidadde cambio. Qué es realmente la psicoterapia online La psicoterapia online no es una versión reducida de la presencial. Es una modalidadprofesional completa que utiliza medios digitales —principalmente videollamadas—para realizar sesiones con los mismos principios, estructura y rigor que en un espaciofísico. Las bases éticas, la confidencialidad y la formación del profesional son exactamente lasmismas. Lo que cambia es el medio, no la profundidad del trabajo. Desde el punto de vista científico, hay evidencia sólida sobre su eficacia. Unmetaanálisis de la American Psychological Association (APA, 2021) concluyó que laterapia online es tan eficaz como la presencial para tratar ansiedad, depresión y estrés,con niveles de satisfacción del paciente muy similares. De forma similar, un estudiopublicado en Frontiers in Psychology (2022) analizó la alianza terapéutica enpsicoterapia online y confirmó que la conexión emocional entre terapeuta y paciente nose ve afectada por el formato digital. La calidad del vínculo —uno de los factores másdeterminantes en cualquier proceso terapéutico— depende más de la relación que delmedio en que ocurre.En definitiva, no se trata de replicar lo presencial, sino de abrir un espacio terapéuticodistinto, con otras posibilidades, igual de válidas y humanas. Para quién puede ser útil la terapia online A lo largo de mi experiencia, he visto que la terapia online es especialmente valiosapara muchas personas cuyas circunstancias hacen difícil acudir a consulta presencial omantener cierta disponibilidad horaria a lo largo del tiempo. En lugares donde la oferta de psicólogos es limitada, la psicoterapia online se convierteen una puerta abierta. En pueblos pequeños o en municipios del interior, la distancia o lafalta de profesionales especializados pueden ser una barrera. Gracias a la terapia online,muchas personas acceden a un acompañamiento psicológico sin depender de suubicación geográfica. No todas las personas buscan “un psicólogo cualquiera”. A veces se necesita un tipo deacompañamiento concreto. En mi caso, trabajo desde un enfoque sistémico, centrado enlas relaciones y en los patrones familiares o de pareja. Este tipo de formación no estádisponible en todas las zonas, especialmente en municipios pequeños. En esos casos, lapsicoterapia online permite acceder al profesional o al enfoque que se necesita, sinimportar la distancia. No se trata de que la terapia sistémica funcione mejor online, sinode que el formato digital facilita el acceso a opciones que antes no estaban al alcance.También es una alternativa útil para quienes tienen poco tiempo o horarios difíciles. Lavida moderna no siempre deja espacio para desplazamientos ni horarios rígidos.Quienes tienen trabajos exigentes, responsabilidades familiares o niños pequeñosencuentran en la terapia online una opción flexible que les permite cuidarse sin tenerque elegir entre el trabajo y la salud mental. He trabajado con personas que residen parte del año en un país y parte en otro, o queviajan constantemente por motivos laborales. En esos casos, la psicoterapia onlinepermite mantener la continuidad del proceso, sin interrupciones ni cambios de terapeuta. Para quienes sienten vergüenza o incomodidad al acudir por primera vez a una consulta,la distancia física inicial puede facilitar el comienzo. La pantalla actúa como un espaciointermedio: suficiente cercanía para conectar, pero con una sensación de seguridad queayuda a abrirse desde un espacio conocido. También es una opción valiosa para quienes no pueden desplazarse con facilidad, ya seapor enfermedad, lesión o falta de transporte. En este sentido, la psicología onlinedemocratiza el acceso y permite que nadie quede excluido del cuidado emocional. Y, por supuesto, está la cuestión de la privacidad. En pueblos pequeños o entornosdonde “todo se sabe”, algunas personas evitan buscar ayuda por miedo al juicio ajeno.La terapia online ofrece intimidad y confidencialidad, reduciendo el estigma ypermitiendo que el proceso ocurra con mayor tranquilidad. Ventajas reales de la terapia online Más allá de la comodidad o el ahorro de tiempo, la psicoterapia online tiene beneficiospsicológicos propios. El proceso se adapta al ritmo vital de cada persona y evitainterrupciones. Permite elegir al profesional que mejor encaje contigo, sin limitarte a laoferta geográfica. Muchas personas sienten que, al estar en su propio entorno, puedenexpresarse con más libertad. Y pedir ayuda deja de ser algo que “se ve” para convertirseen un acto privado y natural. Desde el punto de vista científico, diversos estudios confirman que la terapia onlinereduce barreras y mejora la adherencia al tratamiento. Según el Spain Country HealthProfile 2023 de la OECD, más del 40 % de las consultas psicológicas en el sistemapúblico español se realizan hoy en formato telemático o mixto, con altos niveles desatisfacción. Además, el Ministerio de Sanidad (Estrategia de Salud Mental 2022–2026)reconoce la psicoterapia online como una herramienta válida dentro del SistemaNacional de Salud, siempre que sea llevada a cabo por profesionales acreditados. Mitos y realidades sobre la psicoterapia online No es lo mismo que la presencial, y eso es verdad, pero diferente no significa peor. Lacercanía física se sustituye por otro tipo de presencia, más centrada en la palabra y en laescucha. La cámara no impide la conexión emocional; a veces incluso la potencia. Tampoco es cierto que no pueda crearse vínculo a través de una

Terapia

El peso invisible de migrar y cómo la terapia a distancia puede aliviarlo.

El peso invisible de migrar y cómo la terapia a distancia puede aliviarlo. Migrar implica mucho más que cambiar de país. Supone enfrentarse a nuevas rutinas,otros códigos culturales y maneras distintas de relacionarse. Al principio predomina lacuriosidad y la energía del cambio; después, cuando la novedad se asienta, llega elverdadero reto: adaptarse sin perder el sentido de pertenencia. En consulta lo veo con frecuencia. Personas que emigraron llenas de ilusión,convencidas de que el cambio sería un salto hacia adelante, y que con el tiempodescubren que adaptarse también desgasta. En psicología llamamos a este procesoduelo migratorio, un reajuste emocional que implica reconstruir vínculos, rutinas eidentidad. No es una enfermedad, pero puede activar sentimientos de soledad, ansiedado pérdida de sentido. Buscar apoyo psicológico en ese contexto no siempre resulta fácil. Cambia el idioma,cambian los códigos sociales y hasta la forma de expresar las emociones. Lo que enEspaña se verbaliza con naturalidad, en otro país puede sonar exagerado o no encontrareco. Y a veces, la barrera no está fuera, sino dentro: el miedo a “no estar tan mal” comopara ir a terapia, o la idea de que pedir ayuda es rendirse. Por suerte, la tecnología ha acercado algo que antes parecía impensable: la posibilidadde recibir acompañamiento psicológico desde cualquier lugar del mundo. Laterapia a distancia permite mantener un espacio profesional y seguro con un terapeutaque hable el mismo idioma, comparta referencias culturales y entienda lo que significareconstruirse lejos de casa. Migrar implica mucho más que hacer una mudanza. Es, en muchos sentidos, empezarotra vida. Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), más de3 045 000 personas con nacionalidad española residían en el extranjero a fecha de 1de enero de 2025, un incremento del 4,7 % respecto al año anterior. La mayoríapertenece a población en edad laboral, y un número importante son jóvenes menores de35 años. En 2022, más de medio millón de españoles se marcharon al extranjero, unflujo migratorio protagonizado en gran medida por población joven en busca dedesarrollo personal y laboral. Estos datos no son solo cifras demográficas: son historias de cambio, de desarraigo y deadaptación. Cada persona que se marcha deja atrás su red de apoyo y su idiomaemocional. Y en esa transición, es común que aparezcan sentimientos ambivalentes:orgullo por haber dado el paso y, a la vez, una cierta melancolía por lo que ya no está. Fuente: Instituto Nacional de Estadística (INE), Estadística de Migraciones 2022. Migrar también transforma la identidad. Lo que en el país de origen era parte de lanormalidad —la forma de hablar, de saludar, de trabajar— en el nuevo contexto sevuelve algo que diferencia. Muchos españoles en el extranjero describen esa sensaciónde estar “a medio camino”: ni completamente de allí, ni del todo de aquí. Desde lapsicología, entendemos que esta tensión entre pertenecer y diferenciarse puede generaruna confusión sutil, un ruido interno que a veces se manifiesta como ansiedad o apatía.Trabajar sobre esa identidad en movimiento es parte esencial del proceso terapéutico. Aunque no siempre deriva en un trastorno psicológico, este proceso puede manifestarseen sentimientos de tristeza, irritabilidad, ansiedad o confusión identitaria. Estasreacciones son comunes y, en muchos casos, transitorias, pero cuando la ansiedad semantiene en el tiempo puede convertirse en una carga silenciosa que interfiere con elbienestar cotidiano. En mi artículo Esa mala compañía llamada ansiedad profundizo encómo reconocerla y abordarla desde una perspectiva psicológica eficaz. Cuando una persona española busca terapia en otro país, se enfrenta a varios obstáculosinvisibles. El primero es el idioma emocional: aunque se domine la lengua local, ponerpalabras a lo que duele en un idioma ajeno puede generar distancia. También influye ladiferencia cultural en cómo se entiende la intimidad o el sufrimiento. Lo que enEspaña se expresa con cercanía, en otros contextos puede percibirse como excesivo opoco habitual. A esto se suman las barreras prácticas: horarios incompatibles, listas de espera, o ladificultad de encontrar un profesional con quien se sienta confianza. Según el MentalHealth Atlas 2020 de la Organización Mundial de la Salud, más del 60 % de lospaíses del mundo reportan escasez de profesionales de salud mental y desigualdad en elacceso a tratamientos. En ese escenario, la terapia a distancia se convierte en una opciónrealista y eficaz. La evidencia científica lleva años confirmándolo. Investigaciones como las deCarlbring y colaboradores (2018) muestran que los tratamientos psicológicos en línealogran resultados equivalentes a los presenciales en depresión, ansiedad o estrés,siempre que se mantenga una buena estructura terapéutica.Además, desde una perspectiva neuropsicológica, la comunicación por videoconferenciano interfiere con los procesos empáticos ni con la calidad del vínculo, siempre queexista sintonía profesional y emocional, como explica Simpson (2009). En la práctica, esto significa que la terapia a distancia no es una versión reducida, sinouna modalidad con dinámicas propias: más flexible, accesible y culturalmente sensible. A la hora de aprovecharla, hay algunos aspectos que marcan la diferencia. Verificar la formación del profesional. Asegurarse de que esté colegiado en España ytrabaje con un encuadre claro es la base de la confianza terapéutica. Cuidar el entorno. Reservar un espacio privado y tranquilo facilita que la sesión sea unverdadero encuentro emocional, no una conversación interrumpida. Mantener la constancia. La flexibilidad horaria es una ventaja, pero la regularidad eslo que sostiene el proceso. Buscar sintonía cultural. Expresarse en la lengua materna y con alguien quecomprenda los matices culturales mejora la comprensión y la alianza terapéutica. Integrar el trabajo entre sesiones. La modalidad online permite aplicar lasherramientas terapéuticas en el contexto real de cada persona, lo que acelera elaprendizaje y refuerza el cambio. En terapia, reconstruirse también significa integrar la experiencia migratoria.A menudo, el trabajo no se centra solo en aliviar síntomas como la ansiedad o latristeza, sino en dar sentido a la historia personal. En la terapia a distancia, el terapeutaacompaña al paciente a explorar qué aspectos de su identidad se mantienen, cuálescambian y cómo puede reconciliar ambas partes. La distancia geográfica se convierteasí en un escenario simbólico de crecimiento: permite mirar la vida desde fuera, conperspectiva, y transformar el desarraigo en una oportunidad de autoconocimiento. Migrar cambia más de lo que se ve desde

Ansiedad

Dora la Exploradora tiene FOMO

Dora la Exploradora tiene FOMO ¿Te acuerdas de Dora la Exploradora? Esa niña incansable con su mochila parlante, su mapa animado y ese mono con botas que le seguía a todas partes. Pues bien, parece que Dora, sin saberlo, tenía FOMO. Seamos sinceros: no necesitamos vivir tres aventuras al día ni gritar “¡Vámonos, vámonos!” como si quedarse en el sofá fuera un delito. Dora no podía quedarse en casa a merendar tranquila o echarse una siesta. No. Siempre había algo que explorar, algún sitio donde estar, alguna experiencia que no podía perderse. Y claro, ese impulso constante de no perderse nada… suena a FOMO. El FOMO (Fear of Missing Out) es ese miedo irracional a estar perdiéndote algo mejor que está ocurriendo en otro lugar, probablemente donde no estás tú. Y aunque tú no lleves mochila mágica ni un mono con calcetines, también vas por la vida con el móvil en la mano, el WhatsApp vibrando, y esa vocecilla interna que te dice: “¿Y si me estoy perdiendo algo?”. En este artículo, vamos a explorar el FOMO con una guía de lujo: Dora, que probablemente solo necesitaba terapia y una tarde de manta y Netflix. Pero no la juzguemos, que todos hemos sido un poco Dora últimamente. El día que no voy, es cuando pasa todo: el origen del FOMO Todos hemos dicho (o pensado) esta frase alguna vez:“El día que no voy, es cuando pasa todo.”No falla. Justo el día que decides quedarte en casa en pijama, con la pizza en el horno y cero ganas de socializar… ¡zas! Se arma la mejor noche del mes. Alguien se declara, otro se cae a una fuente, hay drama, confesiones, reencuentros. Y tú, claro, solo te enteras por los vídeos que suben al grupo de WhatsApp a las 3 de la mañana. Esa sensación de estar perdiéndote algo importante es justo lo que resume el FOMO: Fear of Missing Out, o miedo a quedarse fuera. Aunque lo parezca, no lo inventó Instagram. El término se empezó a utilizar a principios de los años 2000, pero fue con la llegada de las redes sociales y los smartphones cuando se nos fue completamente de las manos. Antes, si no ibas a una fiesta, te lo contaban por encima y ya. Ahora te lo cuentan, te lo enseñan, te etiquetan, te lo reenvían con emojis, y te hacen sentir que has cometido un error histórico por haberte quedado en casa viendo una serie.Y claro, para la próxima, vas por si acaso. No sea que vuelva a pasar todo y tú otra vez no estés. El FOMO se alimenta de eso: de la idea de que lo importante está ocurriendo en otro lugar, con otra gente, sin ti. Y aunque sabes que no puedes estar en todas, algo dentro de ti insiste en que deberías. Que si no vas, si no haces, si no publicas… te estás perdiendo la vida. Así empieza este bucle: vivir por miedo a no estar, más que por ganas reales de estar. Más aventuras que episodios de Dora: cómo se manifiesta el FOMO Dora se levantaba cada mañana con una misión clara: cruzar el río, ayudar a Tico o rescatar algo del malvado Swiper. Cada día, una aventura nueva. Y si tú te levantas y sientes que no estás haciendo suficiente con tu vida porque no tienes tres planes, dos viajes y un reel viral, enhorabuena: estás experimentando FOMO en toda regla. El FOMO no siempre se presenta a lo grande. A veces es esa sensación incómoda al ver que tus amigos han quedado sin ti, que alguien ha conseguido algo que tú ni sabías que querías, o que hay una conversación en redes en la que deberías estar participando. De pronto, lo que estás haciendo te parece menos interesante, menos importante… menos todo. Y lo peor es que, con las redes sociales, todo parece una aventura épica. Esa foto en la playa con el pie perfecto, el brunch con aguacate y luz natural, la escapada improvisada a Lisboa. Tú estás en el metro luchando por sentarte, y claro, sientes que tu vida es un episodio sin Dora, sin mapa, y con Swiper robándote la motivación. También está el FOMO profesional, que es ese primo intenso del FOMO que te dice que deberías estar montando una startup, aprendiendo Python, y yendo a eventos de networking en azoteas con gente que dice «sinergias» como si supieran lo que significa. Tú solo querías llegar a casa y ver una serie… pero no. El FOMO te susurra: “¿Y si estás perdiendo el tren del éxito mientras ves ‘La que se avecina’ por quinta vez?”. En resumen, el FOMO te hace sentir que, estés donde estés, te falta algo. Y como Dora, te pasas el día corriendo detrás de lo próximo… aunque no sepas muy bien por qué. Swiper no solo roba cosas… también tu paz mental En la serie, Swiper era ese zorro saboteador que siempre intentaba robar algo importante: la linterna, los globos, la merienda. Dora, muy resuelta, lo detenía con su mítico: “¡Swiper, no robes!”. Ojalá fuese tan fácil en la vida real. Porque aquí Swiper no te quita la mochila, te quita la tranquilidad. El FOMO, ese Swiper moderno, te roba la calma, la concentración y, muchas veces, la autoestima. Porque cuando vives comparándote constantemente con lo que los demás hacen, publican o consiguen, es muy difícil sentirte satisfecho con lo que tienes. Siempre hay alguien viajando más lejos, saliendo con más gente, o logrando más cosas que tú… aunque sea todo fachada con filtro Valencia. Y lo peor es que el FOMO es muy sutil. No aparece gritando “¡te vas a perder algo!”. Se cuela poco a poco: en el scroll infinito, en ese “por si acaso” con el que aceptas un plan que no te apetece, o en esa angustia que sientes cuando no estás en todo. Como si tu valor personal dependiera de estar presente, visible y actualizado 24/7. El impacto puede parecer menor al principio,

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